Recetas con verduras asadas

Os presentamos dos recetas tradicionales que se pueden realizar fácilmente en el horno y que tienen como uno de sus ingredientes más importantes verduras asadas de nuestro catálogo de tienda online.

Dos recetas con mucho sabor, muy naturales y que pueden ser todavía mejores si se lleva a cabo el truco que os explicamos al final de cada una de ellas.

Ternera rellena de verduras asadas

Para esta receta tan sencilla y tan sabrosa vas a necesitar comprar verduras asadas online en nuestra tienda, concretamente puedes adquirir el tarro de asado de verduras que contiene pimientos, berenjenas y cebollas asadas con aceite de oliva. Abre el tarro y escurre un poco las verduras. También necesitarás un trozo de falda de ternera.

  1. Se extiende la carne sobre una tabla o en la encimera de trabajo y se sazona por ambos lados con un poco de sal y un poco de pimienta. Extiende sobre la ternera las verduras asadas. Si quieres puedes añadir unas lonchas finas de jamón serrano por encima, cubriéndolo todo. Sin embargo, el jamón serrano es salado y puede acabar dándole un exceso de sal al plato, así que lo mejor es que cada persona lo valore para casos de personas que no pueden tomar tanta sal.
  2. Se enrolla despacio la carne para que todo quede bien colocado y, con una tanza, se ata para que el rollo no se desmonte. Se coloca en una bandeja que tenga sitio para caldo. Algunas personas pinchan la carne para que la salsa que se va a echar a continuación entre mejor y quede más jugosa.
  3. Una vez que hemos hecho esto le echamos por encima un chorro generoso de vino blanco y otro de aceite de oliva virgen y la ponemos en el horno a 180 grados. Vamos a necesitar caldo de carne, que puede ser casero pero también comprado. Este caldo se irá añadiendo poco a poco según se vaya haciendo la carne para que no se quede seca.
  4. El tiempo para que se haga depende del tamaño del rollo de carne pero para cuatro personas serán aproximadamente cuarenta minutos. Una vez que la carne está lista se quita y se deja enfriar para que tome consistencia.

Esta receta está pensada para que la carne se sirva acompañada de ensalada y sin salsa, pero si se quiere hacer salsa solo hay que usar más aceite, más vino blanco y más caldo pudiendo incluso poner verduras en la bandeja para usar de acompañamiento.

La carne con un poco de grasa es mucho más jugosa y queda más sabrosa cuando se cocina. Pero, por motivos de salud, no debemos de dejar la grasa que hay en los bordes porque esa sí es mala para la salud. La grasa entreverada, por el contrario, es saludable. Por eso es mucho mejor la de animales que han pastado que la de aquellos que han comido pienso ya que los que pastan tienen menos grasa entre la piel y la carne y más entreverada.

Pollo con pimientos asados

Una receta muy sencilla y deliciosa para la que solo necesitas un pollo troceado, un bote de pimientos asados verdes y rojos (disponible en nuestra tienda online), dos dientes de ajo cortados en láminas y aceite de oliva virgen extra.

El primer paso es poner el ajo en una sartén con aceite y, cuando comience a dorarse, añadir los pimientos. Se deja hacer a fuego lento durante diez minutos para que todos los sabores se integren y se reserva.

El pollo se debe de adobar con aceite y ajo antes de ponerlo en una bandeja para el horno con una generosa cantidad de aceite y se deja hacer durante al menos cuarenta minutos. Cuando esté bien doradito se saca del horno. Se retira el pollo de la bandeja y se echa en ella el pimiento con el ajo y el aceite que habíamos preparado. Se coloca encima el pollo y vuelve todo junto al horno durante media hora o cuarenta minutos a fuego muy lento.

Se puede acompañar con patatas o con una buena ensalada. Una comida sabrosa y muy tradicional que no da prácticamente trabajo como la mayoría de los platos que se hacen al horno y que tienen un sabor que gusta a prácticamente todo el mundo. Es un plato perfecto para todos los días y también para cuando hay invitados y se quiere realizar comida casera con todo su sabor.

Un truco importante es elegir un pollo de calidad. No es lo mismo un pollo de granja que ha comido maíz que uno que se ha criado con pienso. El sabor de la carne y su textura son totalmente diferentes y vale la pena invertir un poco más para saborear algo mucho más especial y que además, ofrece mejores valores nutricionales.

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